lunes, 27 de mayo de 2013

RELACIONES DE PAREJA PARTE 3


El 'Sex appeal' se define como la atracción física y sexual de una persona o como el conjunto de características que hacen que dicha persona resulte atractiva física o sexualmente para otras. 

Pero, ¿cuáles son exactamente esas características?, ¿por qué nos atrae más una persona que otra? Entre los factores que parecen interferir en el secreto y complejo mundo de la atracción están la importancia de apoyarse en las mismas creencias, gustos y valores; la complementariedad (los matrimonios felices se apoyan en la capacidad de cada uno para satisfacer las necesidades del otro); el hecho de ser competente; la atracción física (ciertos estudios indican que las personas de gran belleza física son también percibidas como psicológicamente atractivas); y la cultura, ya sea entendida como sabiduría (conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar un juicio crítico) o como manifestación en que se expresa la vida tradicional de un pueblo determinado.


En base a ello se entiende el hecho de que las personas que viven en países alejados del suyo se acerquen a aquellos que entienden y comparten su mismo sentir cultural. Ahora bien, no debemos olvidar que las diferentes culturas también tienen criterios muy diversos sobre lo que constituye la belleza física, variando incluso con el paso del tiempo. Esto se ha observado notablemente en relación con la figura de la mujer ideal. Por lo general, siempre se consideró que la belleza facial era más importante en la mujer que en el hombre, aunque en los últimos años también se le ha dado mucha importancia a la contextura, al peso y la estatura.

EL PERFUME Y EL SONIDO DEL SEX APPEAL

Aunque no todo parece depender de las características de la persona y de la simetría de la cara o el cuerpo. El olor y los sonidos también pueden resultar indispensables para alcanzar el mayor grado de sex appeal posible.

De acuerdo a un estudio de la Universidad Charles de Praga, el olor de las mujeres puede hacerlas más atractivas o repelentes ante los hombres dependiendo del momento del mes en que se encuentran. 

Según una investigación de la Universidad británica de St. Andrews, cuando las mujeres se encuentran en su período fértil optan por los hombres con tonos de voz graves y profundos. Esta preferencia por las voces más masculinas se debe a que las perciben como indicadores de buena salud y mayores posibilidades de éxito reproductivo. Por otra parte, los investigadores descubrieron que cuando las mujeres no se encuentran en la fase fértil, se inclinan por voces un poco más agudas que son interpretadas como una señal de hombres cariñosos y proclives a una relación de largo plazo.

Finalmente, un estudio psicológico de la Universidad McGill de Montreal ha llegado a la conclusión de que la música también estimula las mismas regiones cerebrales que los impulsos sexuales.

Aquí se ve un vídeo del especial del Discovery Channel, llamado "La ciencia del Sex appeal", donde se ve de una manera más profunda la química de los olores.




IR AL GRANO

En contraposición con la teoría de la importancia de la simetría del rostro y del cuerpo a la hora de la atracción, un equipo de científicos y psicólogos británicos de las universidades de Aberdeen, Durham y Saint Andrews, consideran que el éxito a la hora de decidirse a conquistar a un hombre o a una mujer reside más en la determinación que en la belleza.

Estos científicos entrevistaron a 230 hombres y mujeres para determinar qué papel desempeñaban distintos factores en la atracción sexual o emocional por el otro sexo. En base a sus respuestas, llegaron a la conclusión de que las facciones de la persona que desea seducir a otra son menos relevantes que su sonrisa, su capacidad para mirar directamente a los ojos o sus maneras para expresar con naturalidad que le gusta mucho.

Según Jones, nuestro cerebro combina datos sobre la belleza física de los demás con la atracción que parecen mostrar por nosotros. “Se trata de distribuir nuestros esfuerzos sociales de un modo inteligente”. El cerebro tiene la tendencia a no malgastar demasiado tiempo ni con los individuos que no le resultan atractivos ni con los que considera que no están a su alcance.

En el 2004 se comenzó un estudio en cerebros de parejas jóvenes para ver si había evidencias físicas del amor. Pusieron a voluntarios en un escanear MRI y les hicieron mirar dos fotografías, una de su pareja y la otra de alguien conocido, para ubicar la parte del cerebro específicamente centrada en la persona que amaban, no sólo hablando de reacciones visuales, sino de algún área especial que reaccione con el ser amado. 

Lo primero que descubrieron fue que mientras pensaban en el ser amado hubo actividad en la parte del cerebro llamada área del tálamo ventricular, lugar donde se produce la dopamina. Además de eso, también encontraron actividad en otra zona llamada Ganglio basal, donde muchos factores de nuestras experiencias pasadas y el presente se combinan y producen las sensaciones de cuando se quiere algo, cuando se ansía algo, cuando se trata de ganar algo. La diferencia mental entre lujuria y amor se reduce a esta estructura del cerebro, la lujuria es una emoción que obsesiona y se esfuma con el tiempo, en cambio el amor es un premio para quienes persiguen una meta con constancia: Estar con el ser amado, y querer compartir el resto de su vida juntos.

En conclusión, la capacidad de atracción de un ser humano no es tan sencilla como en un principio parecía. No depende de una piel sin defectos o de unos rasgos simétricos, sino que se trata de un proceso mucho más complejo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario